Congela los recuerdos.
— Escrito por Daniel Caicedo V.
Con una introducción romántica y filosófica quiero introducir a cualquier persona interesada en la fotografía, y en medio de mis dudas me pregunté ¿cómo puedo comenzar un blog?
Pues claro, primero debo dar a entender como veo yo la fotografía
Siempre me ha interesado el arte. Desde que estaba en el colegio comencé a verle la razón a las obras de arte que veía y poco a poco quise intentarlo también. ¿Dibujar? nunca fue lo mío ¿Pintura? ni mis obras abstractas me acababan de convencer ¿Bailar? lo dejé más para las fiestas y aun así no soy muy bueno. Después de mucho intentarlo con los años me estaba empezando a rendir hasta que mi madre, la mujer de la foto, decidió confiar en mi y me compró una cámara. Ahí descubrí mi talento.
Poco a poco me fui metiendo más y más en la fotografía. Tomé un curso que me enseñó las bases de cómo usar la cámara y el resto fue empírico, dejé que la motivación me llevara con ella y hemos aprendido mucho juntos. Pero en algún punto de este largo camino entendí algo vital. Algo que me daría una especie de filosofía autónoma en cuanto a este estilo de arte concierne.
Las fotografías son recuerdos, fragmentos de tiempo congelados que podemos seleccionar y guardar. Recuerdos físicos que podemos atesorar, guardar y coleccionar; presumir, publicar y vender. Las fotografías son tan mínimas que no caben en un medio segundo respecto a tiempo, pero son tan inmensas que valen mas que mil palabras.
Por esta razón te recomiendo no borrar siempre las fotos en las que quedas feo junto a tus amigos. No borres las sonrisas que les trajo ese momento solo porque no te veías como quisiste. Guarda cuantas fotos puedas, y si es posible, imprimelas y enmarcalas o coleccionalas en un albúm. Recuerda que son tus momentos, tus recuerdos, tu tesoro.
Una vez dicho todo esto ¡Comencemos!

¡Animo!
Archivos

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.